La verdad es que no tengo ganas de escribir ahora, y cuando no tengo ganas de escribir no me gusta ponerme a escribir porque si me pongo a escribir y no tengo inspiración para escribir sobre algo, no me gusta lo que termino escribiendo. Aunque puede que si cuando escribo me pongo a inventar salga algo, pero al fin y al cabo si escribo sin querer ponerme a ello nunca será lo mismo que si me pongo a escribir algo que realmente hago porque siento que debo escribirlo.
Ahora como ya he empezado, supongo que debería continuar.
Hoy es uno de esos días en los que me levanto totalmente despelujada, me siento en la cama con cara de muerta y me convenzo a mi misma en menos de un segundo de que no pienso hacer hoy la cama. Me quito las sábanas de encima y voy al baño, ignorando por ahora recomendablemente mi imagen en el espejo. Me lavo la cara y recojo mi pelo en una especie de coleta, me pongo las lentillas y regreso a mi cuarto. Tenía una ropa elegida desde el día anterior, pero no conjunta con mi carácter hoy así que abro el armario y voy directa a la camisa que me llama. Una muy sencilla, de color azul marino sin nada que resalte ni llame la atención. Luego escojo unos vaqueros cualquiera y me pongo mis "all star" de diez euros. Hace frío así que también me pongo mi rebeca de color negro y salgo a desayunar. Diluyo en sandwich y saboreo el jugo, luego me lavo los dientes e insisto a mis dos hermanos y mi madre para que no lleguemos tarde. Antes de salir, me suelto el pelo.
Cuando llego al instituto me dirijo hacia mi clase, que está casi vacía y oscura, una oscuridad que me hace sentirme arropada.
A partir de aquí la mañana transcurre. Pasan por mis ojos varios profesores diferentes, distintas informaciones y otros cuantos apuntes más.
Ha hecho frío toda la mañana, así que mi pelo y mi rebeca siguen en el mismo sitio proporcionándome calor.
Cuando acaban las clases vuelvo a casa, donde por desgracia para almorzar hay potaje, hoy lunes. Al menos está caliente.
Voy a mis cuarenta minutos matutinos de natación y vuelvo, me ducho, me pongo cómoda y me abrigo. Me siento en mi escritorio y por fin me siento bien. Siento que ya no voy a tener que salir más de casa y que podré disfrutar de la tranquilidad y de mi soledad, haciendo tarea mientras escucho música, mirar por la ventana y ver el cuelo, oscuro, y más tarde el atardecer, la noche y las estrellas en el firmamento.
Ahora solo estoy escribiendo, con melodías tranquilas de fondo. Estoy escribiendo lo que se me viene a la cabeza, simplemente recuerdos, pensamientos, deseos o sensaciones. A veces me pregunto cómo escribir puede ser algo tan maravilloso, y aunque ya se la respuesta, sigue impresionándome. Yo casi siempre termino yéndome por las ramas, escribo y no me doy cuenta, pero es que es como intentar sacar lo que llevas dentro, cualquier cosa, nunca fluye del todo, o no siempre lo hace de la misma manera.
Ahora tengo hambre, tengo hambre de pasarme tanto tiempo aquí metida, en esta hoja de papel. También tengo ganas de que llueva y se mojen los árboles. Tengo ganas de que el mundo deje de hacer tanto mal y se acerque un poco más a el amor y a la bondad. Tengo ganas de que desaparezca la palabra violencia del periódico, y los titulares de personas que muere porque no tienen ni un solo trozo de pan para echarse a la boca. Tengo ganas de caminar bajo la lluvia mojándome de su frescura, pero con el pelo suelto, resguardándome del frío,
Música para leer
martes, 23 de octubre de 2012
jueves, 13 de septiembre de 2012
Mil días a tu lado
Creo que estoy demasiado acostumbrada a que
estés en mi vida. Creo que eres muy importante, lo que se diría más que
preciado para mí. Puede que por eso no quiero que llegue nunca el momento de
decir: "adiós", o "se acabó". Puede que por eso el amor que
siento por ti sea algo desmesurado, pero si te digo la verdad, me encanta. Me
encanta tener la necesidad de sentirte cada día, de escuchar tu voz o de
abrazarte en cualquier momento. Me encanta la sensación de que me digas "
te quiero" o "estoy enamorado de ti" porque me hace sentir
segura de que esto es real, de que cada sentimiento y emoción de mi corazón
laten de verdad, que aunque pueda parecer un sueño, vivo la realidad. Sentirme
segura de ti, de tu mirada y tus palabras. Un beso que concluye. Una palabra
que remata. Un suspiro que habla. Sonrisa que enamora. Mil frases hermosas. Mil
días a tu lado, sin querer separarme jamás. Horas queriendo conocerte más y
más, aunque nunca llegue a ese final. Limpiando lágrimas, creando un íntimo
baúl de presentes. Esquivando las trampas y tapando los agujeros sin fondo.
Construyendo nuestro propio jardín de recuerdos, nuestro pasado cautivador.
Imaginando un futuro desconocido, y paseando por el presente, a la luz del día,
para no tropezarnos. Y si nos caemos nos levantamos de nuevo, sosteniéndonos
bien fuerte en el suelo y agarrándonos de la mano. Entonces, cuando
aún sigo ahí, te miro. Y me doy cuenta de que continúas a mi lado, incluso
cuando he roto alguna rama del jardín o cuando no he sonreído suficiente. Me
miras y me llamas "princesa" pese a que ellas no lleven baqueros y
unos "convers" rojos, pero tu dices que para ti, la única princesa
soy yo, sin vestido de encaje y sin guantes de satén, solo con
un corazoncito que intenta dar siempre todo lo que puede. Mil días a
tu lado, y necesitaré mil días más para decirte "te quiero".martes, 11 de septiembre de 2012
Gran sonrisa roja
Al
principio sientes miedo, vergüenza o incluso pánico. Piensas que no van a parar
de mirarte o que no sabrás que hacer. Puedes llegar a pensar que no puedes, que
no eres suficiente, que no lo conseguirás.
Te
pintas la cara y acomodas cada
complemento en su lugar. La ropa, el pelo…
Luego
te miras al espejo. Sonríes, te pones serio, sonríes, te pones serio. Te
acercas, te alejas, te acercas y te vuelves a alejar. Al otro lado escuchas la
música, a todo volumen, alegre y con ritmo. Te vuelves a mirar de arriba abajo.
Escuchas, te miras, sonríes, te acercas, escuchas y te vuelves a mirar.
Definitivamente
sales, caminas por el pasillo hasta dejar atrás la habitación. Al llegar a la
gran puerta te paras, miras hacia afuera y respiras hondo, de nuevo sonríes, y sales. Los pies dando saltitos al
ritmo de la música y la cabeza de un
lado a otro con gesto alegre.
Mil
personas a los alrededores, desperdigados por todos lados. Niños por doquier,
bajos, altos, rubios, morenos, de ojos claros, niños, niñas. Corres, saltas,
cantas, bailas, sonríes, juegas, y bailas otra vez. Y cuando te das cuenta se
acabó. Se terminó el tiempo y tienes que dejar tu traje en la caja.
Adiós vergüenza,
adiós miedo, adiós pánico inútil. Soy libre, soy como un pájaro que vuela y avisa a los demás de donde está el sur. Soy
como el césped con la brisa, que arrulla a su alrededor con su danza. Soy como
el viento que lleva el mensaje a lo más lejano. Ya no importan las
preocupaciones, solo quiero dar la gran noticia. Solo quiero que todos salten
conmigo. Quiero que el mundo nazca de nuevo. Que se enteren de que la vida
existe, que la eternidad no es un mito. Que las sonrisas duran, que el corazón
puede latir con fuerza. Que se puede llenar ese vacío, que el cielo no es solo
azul.
Solo soy un payaso que se dibuja una sonrisa en la
cara, una gran sonrisa roja y una flor
en la frente. Sonrío debajo de esa
pintura para así dar vida a mi personaje. Para hacer saltar con alegría, correr
en libertad, hacer cantar al amor,
bailar del gozo, sonreír esperanza y jugar a compartirla.
martes, 4 de septiembre de 2012
No es solo uno
Cuando
te pone la mano sobre los hombros o te da un beso. Cuando lloras y te abraza
de esa forma tan especial. Las cosquillas y el hacerte reír. Las fotos. Los
pequeños regalos inesperados, o las flores. Los mensajes de dos palabras, dos
suficientes palabras. Los “te echo de menos”. Las miradas desde lejos. Su sonrisa,
que te enamora. Las caricias. Las largas conversaciones. Las cosas
que “no te gusta que haga” aunque en realidad te encantan. Todo el día deseando
que llegue el momento para verle. Las horas de estudio juntos, las
explicaciones. Todos los regalos de navidad, de tu cumpleaños, del año juntos.
Las cenas románticas y los videos graciosos. Con la familia. En la playa y en
la montaña. En verano y en invierno. Cuando llovía y cuando brillaba el sol.
Esas cosas que te pones a recordar cuando no
está, y las echas tanto de menos. Sabes que te has acostumbrado a ellas y que
ya no puedes vivir si no están. Esas cosas que solo te da él, y que ya solo te
valen si vienen del. A veces te paras y piensas, ¿cómo hemos llegado hasta
aquí? Cada uno tiene su historia, pero intentas recordar el principio y te das
cuenta de todo lo que han pasado juntos desde entonces. Los enfados y los
problemas, las noches llorando y los días de tormenta. También las cartas de
amor y los aniversarios, con bombones y rosas. No quieres que eso acabe nunca,
pase lo que pase, lo afrontarán juntos, porque no es solo uno, son dos, y si
uno cae, el otro le ayudará a levantarse. Si uno llora, el otro le secará las
lágrimas. Y si uno sonríe, el otro también lo hará.
miércoles, 11 de julio de 2012
Una persona maravillosa
Es guapa, guapísima. Tiene el pelo negro ondulado y ojos con una mezcla de castaño y verde. Estatura media y piel blanca. Sonrisa perfecta y risa graciosa. Le gusta hacer tonterías y divertirse. Se ríe de cosas de las que nadie se ríe, pero me hace reír de cosas por las que nadie reiría. Tiene un humor único y es capaz de dormirse en cualquier lugar. No le gustan los cereales de chocolate, pero le encanta la fruta y las galletas con fresa. Le gusta entrar en todas las tiendas aunque no pueda comprar nada, y ver películas de amor. Es muy emotiva y sentimental, llora con cualquier cosa. El optimismo lo lleva dentro, y el servicio también. Aprender le encanta, al igual que la medicina y el poder ayudar a otras personas. El tacto con las personas es una de sus cualidades, siempre habla con amor, con palabras cariñosas y agradables intentando no hacer daño nunca. En cierto modo tiene inocencia, como el corazón de una niña que aun no ha descubierto el mal, pero ella si lo ha hecho. Cuando se trata de contentar a sus hijos no importa las ganas que tenga, lo primero es lo importante. Tiene un espíritu joven, una alegría radiante que ilumina su rostro. Es buena, buena de corazón, dulce, humilde y muy paciente. Compasiva y simple, bondadosa y comprensiva.
Podría decir tantas cosas así… Esta mujer de la que hablo, se llama Elisabeth y es mi madre.
Ella me llevó dentro durante 9 meses, mientras yo me iba formando, mientras cada parte de mi cuerpo se estructuraba. Me dio de comer y me daba respiración. Me llevaba a todos sitios con ella, dentro, calentita. Nací y me dio de comer de su propio cuerpo, me ponía ropa bonita, me bañaba y me acariciaba. Me tapaba con las sábanas para protegerme del frío. Me cantaba canciones y me hacía reír.
Crecía y caminé, vi dibujos nuevos, jugábamos en el parque, nos bañábamos en una pequeña piscinita y caminábamos de pueblo a pueblo para ir al médico juntas. Respondía a todas mis preguntas por el camino y me daba la mano al cruzar la calle.
Fui al colegio y me compró mis zapatos preferidos para una de las fiestas, llevándomelos en el último momento para que pudiera tenerlos puestos. Eran azul marino, de una tienda del pueblo. Me gradué a los 12 años y pasé al instituto. Notas, chicos, amor… El. Todas las conversaciones que se tragó conmigo, todos y cada uno de los momentos. Cuando lloré, cuando no entendía, cuando no podía creer que por fin fuera realidad…
Siempre crecí, y siempre me escuchó, en cada momento, incluso cuando la única que podía sentirme era ella, mientras yo daba patadas.
Mil cosas, mil cosas hasta hoy que jamás podría detallar al completo después de tantos años.
Son mil cosas que me han dado la fuerza para seguir adelante, para no dudar en levantarme, para sonreír. Porque es ella quien me da la confianza de dar un paso más, de quitarme el miedo, de enfrentarme y de intentarlo. De ser valiente y no tener miedo.
Siempre me sonríes, y cuando me reprendes lo haces bien. Si nos enfadamos, terminas mandándome un mensaje con perdón y te quiero, aunque no tengas la culpa, o algún dibujo o alguna nota. Si me siento mal, me entiendes y me dejas tranquila, me intentas animar y me preguntas qué me apetece hacer. Me haces comida que me guste y me acompañas en una película. Si no sé qué hacer me ayudas a salir de la duda y me das ese empujoncito para que no sea cobarde. Siempre tratas de entenderme, te pones en mi lugar, me escuchas y me dejas hablar. Sabes sentir lo que yo siento. Mis prioridades también son importantes para ti, y las comprendes intentando encontrar siempre el hueco para ellas aunque otras cosas deban quedarse atrás. Piensas en mí como piensas en ti, incluso me pones por delante. Siempre me ayudas a encontrar una solución. Me haces regalos inesperados, haces que disfrute momentos tan significativos para mí como nada, siempre diciéndome ve y diviértete, y olvídate de todo lo demás, solo disfruta. No eliges por tu cuenta, cuentas con los demás. Compartes conmigo, todo, compartes tus sonrisas y tu ropa, compartes tu amor y tus pendientes. Aunque digas que no tienes tiempo siempre terminamos haciendo un bizcochón o algo parecido. Te surgen ideas para nosotras, solo para nosotras. Puedo pedirte lo que sea sin vergüenza o temor. Puedo pedirte consejo y correr detrás de ti para hacerte cosquillas. Puedo pedirte permiso e irme de tiendas contigo. Puedo disfrutar de una madre, una amiga, una persona maravillosa, la mejor mujer que conozco, que podría conocer y que conoceré jamás. Puedo decir que es mi madre, puedo decirlo delante de cualquier persona sin vergüenza, con orgullo, con el mayor orgullo del mundo. Porque me llena el corazón de satisfacción. Porque tengo muchas cosas tuyas en mí. Porque me ha enseñado lo que es amar de verdad, lo que es la comprensión y la bondad. La dulzura y la confianza. Me ha enseñado a divertirme y a hacer postres. Me ha enseñado lo que es la amistad, y lo que es importante. Y mil cosas más que aun se me enseñarás. Y gracias a ella, a que es como es, se que tengo la mejor madre que pueda existir en el universo. Porque no es perfecta, también se equivoca, pero da a ver que aun tiene que aprender como todo el mundo hasta el final. Y esas cosas enseñan más que cualquier otra, la humildad de su corazón, y la confianza de una amiga que me llevó en su vientre mientras me formaba.
PD: Te quiero.
PD: Te quiero.
miércoles, 4 de julio de 2012
Locuras, locuras por amor.
Estas
ahí, frente a él. Después de tanto tiempo. Por fin, ahí, justo en frente. Le
estás viendo, le estás viendo y parece mentira. Todo alrededor parece haberse
parado, parece como si no existiera nada más que él y tú. Mirada permanente que no tiene fin.
Quietos, lejos aun. Y entonces, sueltas todo, lo tiras al suelo y corres,
corres como nunca, corres a sus brazos, te abalanzas sobre él hasta casi
hacerle caer, te agarras con brazos y piernas, te aferras con toda la fuerza
que tienes dentro. Te olvidas de que el
semáforo ya está en verde, y que los
coches van a pasar. Te olvidas de que todo el mundo toca el claxon, aunque algunos
paran a mirar, observando lo que querrían tener, lo que un día pudieron hacer
en lugar de “lo de siempre”. Locuras, locuras por amor, que al fin y al cabo es
lo que perdura, lo que nunca olvidarás, las cosas diferentes, las que no hace
todo el mundo. El parar y no seguir el típico patrón. El crear nuevas ideas,
nuevas formas de reír, nuevas formas de enamorarse. El hacer cosas que nadie
hace simplemente por vergüenza, el divertirse sin límites de reparo. Evitar que la normalidad se introduzca entre
nosotros, que ya las miradas no digan nada, que no sea significativo el
agarrarse de la mano. Que no exista el deseo de un beso, que al mirarse, ya no
sonrían. Olvidar el romanticismo y tener
una rutina. El adiós a la ilusión.
Innovar,
hacer cada día algo nuevo y diferente, caminar sin un rumbo marcado, idear,
descubrir misterios, crear un proyecto, explorar un nuevo mundo, encontrar una
rosa en tu puerta un día cualquiera.
Siempre
alguien te mirará, te mirará y dirá algo. Habladurías. Pero supongo que solo
observan lo que ellos querrían tener, un amor enamorado que se lo pasa bien, que sabe afrontar los problemas, que en los
momentos serios sabe actuar y en los
otros sabe divertirse y sonreír. Otros quizás recuerdan su pasado, un pasado
aprovechado que nunca olvidarán.
Supongo
que el amor siempre es amor, pasen los años que pasen, y siempre será especial
si estás enamorado, siempre habrá algo nuevo que hacer, algo con lo que
sorprender, algo que haga sonreír de nuevo. Siempre habrán cosas con las que
divertirse, siempre habrá un momento en el que volver a la juventud. Supongo
que las cosas cambian, pero el amor, sigue siendo amor.
Locuras,
locuras por amor. Seguimos allí, parados, abrazados frente a toda esa multitud que
esperaba pasar. Que quería pasar de página para empezar otra vez.
Escucha
Escucha.
No pares de escuchar. Introdúcete en cada nota y en su tesitura, en cada
cadencia, en cada trino, en los mordentes. Escucha la tonalidad, las
variaciones. Escucha las alteraciones y el bajo. Siente el compás. Escucha los
matices, escucha como las semicorcheas pasan sin darte cuenta y te aceleran el
corazón. Las figuras, léelas, siéntelas. Ahora acelerando, un acorde de séptima
y semicadencia. Escucha como bailan, presto, ligeras. Serias y alegres.
Crescendo y fortísimo. Arpegios descendentes que recorren cada vena.
Disonancias, doble bemol, fa, sol… Mueve las manos, mueve las manos junto al
compás. Pianissimo, notas picadas. Appasionato, interludio y una melodía perfecta.
La sensible va a tónica, y luego una cadencia perfecta.
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